martes, 19 de diciembre de 2017

La soledad de los pájaros

 La soledad de los pájaros. Una reivindicación vehemente de la confianza, de David Pastor Vico.
un OLIVO ediciones (2017)
¿Y si la confianza no fuera una simple construcción cultural?
¿Y si la confianza fuera un rasgo constitutivo del animal humano, como la capacidad de hablar, pensar, amar o reír?

La soledad de los pájaros es un ensayo heterodoxo que realiza un recorrido crudo y directo a través de la historia del ser humano—desde las cavernas paleolíticas hasta la popularización de las redes sociales—, guiado por el afán de examinar de manera poco condescendiente con nosotros mismos, casi quirúrgicamente, las relaciones humanas vistas desde la filosofía (y su historia particular), la antropología, la psicología y la pedagogía.
psicología y la pedagogía, tal como hoy entendemos estas disciplinas del conocimiento.
¿Aprendemos a confiar o nacemos confiando? La tesis del libro es precisamente la necesidad de analizar nuestro devenir como especie asumiendo la posibilidad de que la confianza sea un rasgo propio de nuestra naturaleza, y es en derredor de ella como pudimos construir las primeras estructuras sociopolíticas (las tribus o clanes) que nos permitieron evolucionar culturalmente hasta que, con la aparición de las primeras ciudades y la pérdida de la confianza inherente a la composición tribal, víctima del aumento poblacional propio de los núcleos urbanos, tuvimos que erigir todo un constructo cultural que supliera tal falta de confianza entre los vecinos, como fue, por ejemplo, la aparición de las primeras leyes.
Pero si la confianza fuera de suyo al humano como el pulgar opuesto a los otros cuatro dedos de la mano, ¿sería tan fácil prescindir de ella a cambio de un cuerpo de leyes y reglas? ¿No intentarían los animales humanos de forma casi instintiva buscar consuelo y alivio a esa necesidad inherente de confiar en los demás? ¿Y si la aparición de las agrupaciones de artesanos medievales, las tribus urbanas, los hinchas de los equipos de futbol o las redes sociales, fueran lenitivos que como pseudoclanes calmaran nuestra necesidad de sabernos parte de un grupo, de un algo en qué confiar y volcar nuestras inseguridades?

En este texto las preguntas se lanzan al más puro estilo socrático, sin concesiones a las tibiezas del acriticismo, pero sin abandonar el rigor académico, que en este caso no pretende citar por citar en busca del aplauso de los eruditos, más bien plantea todo lo contrario. Las críticas al nulo papel de la filosofía actual, la crisis de las humanidades, el advenimiento de la era digital y sus posibles consecuencias, la pérdida de valores generalizada y la necesidad del reempoderamiento de la educación formal, así como la obligatoriedad del fortalecimiento de los vínculos de confianza social, son los elementos de choque constantes en esta obra. Sin olvidar, por supuesto, el uso de un humor ácido y corrosivo que no permitirá la indolencia ni la pasividad de ninguno de sus lectores.